En memoria amorosa de Jesús Teodoro Galaviz Vizcarra,
cariñosamente conocido como "Teodoro". Llegó a este mundo el 11 de
enero de 1970, en Culiacán, Sinaloa México, y nos dejó el 23 de abril
de 2024, en Santa Clarita, California.
Teodoro, un espíritu aventurero llenó nuestras vidas de alegría. Su
amor por viajar trajo experiencias inolvidables, especialmente durante
los viajes improvisados compartidos con sus hijos. Teodoro será
recordado con cariño por su entusiasmo por la vida y la risa que trajo a
cada aventura.
Fue un notable hombre de negocios apasionado por lo que hacía por
darle la libertad de viajar y manejar. A lo largo de su vida, cautivó a la
gente con sus habilidades.Quienes conocieron a Teodoro lo recuerdan
como una alma espontánea y generosa, amante de las aventuras. Ya
fuera un viaje repentino de Culiacán a Mazatlán, o de California a
Oregón, Utah, Washington, Nevada, Montana, Iowa, Texas, Arizona,
Nuevo Mexico, Tennessee todos los lugares los cuales él quiso viajar
lo logró. Simplemente con vivir el momento y tomar cada oportunidad
posible, tenía una manera de encontrar alegría en cada experiencia.
Su amor por los coches era inigualable. Teodoro encontró consuelo
trabajando en vehículos de todo tipo, encontrando belleza y propósito
en cada uno que encontró. Su dedicación a este hobby reflejó su
tenacidad y atención al detalle en todo lo que se dedicaba.
Más allá de su carrera y pasatiempos, el verdadero orgullo y alegría de
Teodoro era su familia. Dejó atrás a su amada esposa, Lorena Galaviz,
quien estuvo a su lado 37 bellos años. Sus hijos cuáles nombres y
apodos de cariño son Thania “Mi Sinaloa Hermosa”, Brian “ Mi Reyyy”,
Leslie “ Mi Guera Hermosa” y Theoxary “ Mi Bebe Hermosa”,
sus nietos Dhania “ Mi Chikirriki”, Dhanna “ Mi Diabla” y Damian “ Mi
Pelonchas” fueron la luz de su vida. Al igual a su querido
yerno Alejandro “ El Niño”.
El radiaba de felicidad al presenciar sus logros.
La personalidad de Teodoro irradiaba alegría y gratitud. Conocido por
su generosidad y altruismo, nunca dudó en ofrecer ayuda a quienes lo
necesitaban sin esperar nada a cambio. Su genuina bondad tocó vidas
de muchos y será recordado para siempre.